domingo, 12 de agosto de 2012

Redes sociales de manguera de regar las plantas


Es increíble lo rápido que puede cambiar la forma que la gente tiene para desenvolverse socialmente. Aunque, pensándolo bien, más que rápido yo diría drásticamente.

Me tocó vivir una infancia/adolescencia (más tirando a la segunda) donde cada problema adolecido era expuesto en confidencia después de los partidos de futbol en la plaza, al fresco de la sombra, mientras se le pedía al vecino que acababa de salir al jardín que nos convidara agua para tomar (de la manguera, claro) con ese típico gusto a plástico negro (el gusto también tenía color, qué esperaban?) que después supe encontrar en el aceite de oliva intenso.

Hoy (mi hoy, no el del adolescente de hoy) ya no se juega al futbol en la plaza con dos mochilas como arco, hoy ya no salen a regar los vecinos con las mangueras de goma de líneas verdes y blancas (separación entre colores de líneas negras), hoy ya no hay la misma confianza con los que jugamos al futbol, hoy ya a veces ni siquiera se habla la misma lengua con los que se juega al futbol, hoy ya no se pueden usar las mismas metáforas con la misma gente.

Hoy me toca vivir un hoy donde lo adolecido se cuelga en un post de un Face, un Tweet, un Tag, un Ork, un Hi o un lo que sea; para ser comentado por el que esté al pedo, paseando por ahí de turno, sin nada que hacer afuera (en el mundo real) o sin nada que querer hacer en ese afuera. Hoy la vida social ya no es con gente de intima confianza (la intimidad se perdió en el momento en que uno tuvo más de 20 amigos en el mismo grupo de privilegios de seguridad). Hoy la vida social es con cualquier tipo de (des)conocidos que, presa de la soledad, intentan encontrar un mundo como el que les contaron era de verdad en algo realmente cibernético; punto en el cual la inseguridad asociada al concepto de mundo de verdad diverge.

Hoy me tocaron dos veces. Sigo vivo y dando batalla, pero me tocaron dos veces. Un primer koka que fue más duro que un segundo yuko (me hizo perder la concentración y bajar la guardia, ya está). Porque tênia saudades de vosê, pero ahora tenho nostalgia de mim. Así es que fiel a mi nostalgia me niego a colgar esto en un post... de algún Face.


nEgRo


[...] Y, en realidad, hay cosas que no voy a olvidar. [...]

Tan Biónica
"La suerte está echada"
fragmento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Porque mi compadre me lo recordó:

Caminando hacia el suburbio
donde quedaba mi casa.
Atravesando una plaza,
memorizando algún verso,
tuve un instinto perverso
que no se explica con nada
cuando encontré de pasada
a un pobre sapo... o escuerzo

La claridad se esfumaba
y el inmóvil en la hierba.
Crueldades que uno conserva
muy adentro agazapadas,
oí una voz que me gritaba,
y es algo que no me explico
porque son cosas de chico,
'alzalo de una patada!'.

Y no contento con eso
de reventar al vatraceo,
no me le vine despacio!
tomé bastante carrera.
Miré que no se moviera
y avanzando a grandes pasos
le reventé un derechazo,
una bolea de primera.

Después no me acuerdo más,
me envolvió la noche obscura.
Desperté en el hospital
enyesado hasta la cintura
y fue el médico entonces
quien me lo fue explicando despacio:
Aquello no era un batraceo,
era una canilla de bronce!


El Gato Peters


nEgRo