domingo, 1 de julio de 2012
Do not leave baggage unattended
La concepción de las distancias en Argentina (al menos desde la visión de mi entorno... pero creo que es bastante general) es que todo necesita preparativos infinitos.
Creo que no existe eso de hacer una mochila con dos camisetas y dos pares de calcetines para subirse aun avión. Incluso (y me acordaba esta mañana de eso mismo) cada vez que uno se va de vacaciones es NECESARIO (para la cabeza del que se va de vacaciones) hacer un planing de todo, llevando hasta el agua y el periódico comprado en el quiosko de la vuelta de casa (como si el periódico que le fueran a vender a uno en otro lado fuera diferente del que te vende el quioskero de toda la vida). Entonces es muy fácil identificar los coches que se van de vacaciones porque van cargadísimos de cosas! cuando, si vas a la playa, lo único que necesitás es la crema solar y una toalla, más la mochila con dos pares de calcetines y dos camisetas, claro.
Esa necesidad de llevar todo (TODO!!!) hace que un viaje a otro país (que para Argentina significa hacer más de 4000 Km, sino seguís dentro de Argentina) necesite, no solo un maletón gigaaaaaante, sino también dinero infinito, tiempo de preparación infinito, tiempo de estadía infinito y todo lo demás infinito, de modo que todo eso que siempre se lleva en el techo del coche y que ahora no entra en el maletón TENGA que ir (al menos simbólicamente) en la cabeza.
Asi es que para un argentino salir de Argentina cuesta tanto como intentar dar una idea clara en una frase corta (y esta entrada es un buen ejemplo, che, viste?).
Yo, para no complicarme, nunca imaginé salir de Argentina, nunca hice tooooodos esos planings de hacer maletas, comprar pasajes, ahorrar dinero, buscar el tiempo, tener un trabajo estable que me permita irme y volver, e infinitos etc. que me aburre incluso contar. Para mi Paris era una torre grande en las películas de amor, Roma era el Coliseo lleno de gente vestida con sábanas viendo gladiadores, la torre de Pisa era un experimento de Galileo, el río Po era un nombre corto fácil de recordar en los exámenes, Normandia un día D en documentales, Venecia unas películas B&W pintadas en Technicolor, España era el Zorro, castañuelas y vestidos a lunares, Holanda eran molinos por todos lados y asi todo lo demás.
Pero un día en la universidad, cuando estaba por terminar mi carrera, me dijeron que necesitaban alguien para trabajar por un año en España y dije que sí, sin pensar, sin calcular, sin idea de a qué me enfrentaba (cosa que después sufrí mucho). Asi sin esperarlo simplemente dije que me iba, y me fui. Llegué a España y no entendía por qué no me hablaban en español y con el tiempo me acostumbré a no estar en Argentina, a no hablar en argentino, a comer carne mala, a comer pescado buenísimo, al jamón, al aceite de oliva, a la gente, a hacer amigos, a empezar una vida nueva, a no extrañar mi gente del otro lado, a que la torre Eiffel no es tan alta desde arriba, a que en Pisa no hay nada, a que tengo que volver a Roma, a que viajar es fácil, a Barcelona y su calor, a aeropuertos, a dormir en el avión, a la comodidad del tren por mucho más que demore.
Eso sí, debo confesar algo, simpre supe que iba a conocer todos esos lugares (bueno, algunos, otros ni los imaginaba), lo que nunca quise saber fue el cómo, y me alegro de haberme ahorrado esos problemas, el resultado ha sido el mismo.
nEgRo
"[...] Por el cielo va cruzando, por el cielo color azul,
un avión que vuela alto 10.000 metros de altitud.
Desde tierra lo saludan con las manos
se va alejando, no sé a dónde va,
no sé a dónde va. [...]"
Segio Denis
"Acuarela"
fragmento.
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