miércoles, 23 de diciembre de 2009

Conversaciones encontradas III


[...]Y aún os diré más: estos sacerdotes, centrados en sí mismos, se deleitan haciendo buenas obras, de forma que sean vistas por los hombres. Hacen vastas sus filacterias y ensanchan los bordes de sus vestidos oficiales. Solicitan los lugares principales en los festines y piden los primeros asientos en las sinagogas. Codician los saludos y alabanzas en los mercados y desean ser llamados rabís por todos los hombres. E, incluso, mientras buscan todos estos honores, toman secretamente posesión de las viudas y se benefician de los servicios del templo sagrado. Por ostentación, estos hipócritas hacen largas oraciones en público y dan limosna para llamar la atención de sus semejantes.[...]
»No confundáis mis palabras. No tengo malicia para con estos sacerdotes principales que, incluso, buscan mi destrucción. No tengo malos deseos contra estos escribas y fariseos que rechazan mis enseñanzas. Sé que muchos de vosotros creéis en secreto y sé que profesaréis abiertamente vuestra lealtad al reino cuando llegue la hora. Pero, ¿cómo se justificarán a sí mismos vuestros rabís si dicen hablar con Dios y pretenden rechazarle y destruir al que viene a los mundos a revelar al Padre?
»¡Ay de vosotros, escribas y fariseos! ¡Hipócritas...! Cerráis las puertas del reino del cielo a los hombres sinceros porque son incultos en las formas. Rehusáis entrar en el reino y, al mismo tiempo, hacéis todo lo que está en vuestra mano para evitar que entren los demás. Permanecéis de espaldas a las puertas de la salvación y os pegáis con todos los que quieren entrar.
»¡Ay de vosotros, escribas y fariseos! ¡Sois hipócritas! Abarcáis el cielo y la tierra para hacer prosélitos y, cuando lo habéis conseguido, no estáis contentos hasta que les hacéis dos veces más malos que lo que eran como hijos de los gentiles.
»¡Ay de vosotros, sacerdotes y jefes principales! Domináis la propiedad de los pobres y exigís pesados tributos a los que quieren servir a Dios. Vosotros, que no tenéis misericordia, ¿podéis esperarla de los mundos venideros?
»¡Ay de vosotros, falsos maestros! ¡Guías ciegos! ¿Qué puede esperarse de una nación en la que los ciegos dirigen a los ciegos? Ambos caerán en el abismo de la destrucción.
»¡Ay de vosotros, que disimuláis cuando prestáis juramento! ¡Sois estafadores! Enseñáis que un hombre puede jurar ante el templo y romper su juramento, pero el que jura ante el oro del templo permanecerá ligado. ¡Sois todos ciegos y locos...![...]
-... Ni siquiera sois consecuentes con vuestra deshonestidad. ¿Quién es mayor: el oro o el templo?
»Enseñáis que si un hombre jura ante el altar, no significa nada. Pero si uno jura ante el regalo que está ante el altar, entonces permanece como deudor. ¡Sois ciegos a la verdad! ¿Quién es mayor: el regalo o el altar que santifica al regalo? ¿Cómo podéis justificar tanta hipocresía y deshonestidad?
»¡Ay de vosotros, escribas y fariseos! Os aseguráis de que traigan diezmos, menta y comino y, al mismo tiempo, no os preocupáis de los asuntos más pesados de la fe, misericordia y justicia. Con razón debéis hacer lo uno, pero sin olvidar lo otro. ¡Sois ciertamente maestros ciegos y sordos! Rechazáis al mosquito y os tragáis el camello...
»¡Ay de vosotros, escribas, fariseos e hipócritas! Sois escrupulosos para limpiar la parte exterior de la taza y de las fuentes, pero dentro permanece la mugre de la extorsión, de los excesos y de la decepción. Sois espiritualmente ciegos. Reconoced conmigo que sería mejor limpiar primero el interior de la taza. Entonces, lo que desbordase de ella limpiaría el exterior. ¡Malvados réprobos! Hacéis que los actos exteriores de vuestra religión sean conformes a la letra mientras vuestras almas están empapadas de iniquidad y asesinatos.
»¡Ay de vosotros, todos los que rechazáis la verdad y desdeñáis la misericordia! Muchos de vosotros sois como sepulcros blanqueados. Por fuera parecen hermosos pero, por dentro, están llenos de huesos de hombres y de toda clase de falta de limpieza. Aún así, vosotros, los que rechazáis a sabiendas el consejo de Dios, aparecéis ante los hombres como santos y rectos, pero, por dentro, vuestros corazones están inflamados por la hipocresía.
»¡Ay de vosotros, falsos guías de la nación! A lo lejos habéis construido un monumento a los profetas martirizados por los antiguos, mientras que vosotros conspiráis para destruir a aquél de quien ellos hablaron. Adornáis las tumbas de los rectos y os halagáis a vosotros mismos diciendo que, de haber vivido en tiempos de vuestros padres, no hubierais matado a los profetas. Y con este pensamiento tan recto os preparáis para asesinar a aquel de quien hablaron los profetas: el Hijo del Hombre. ¡Adelante, pues, y llenad hasta el borde la copa de vuestra condena!
»¡Ay de vosotros, hijos del pecado! Juan os llamó en verdad los vástagos de las víboras. Y yo me pregunto: ¿cómo podéis escapar al juicio que Juan pronunció sobre vosotros?[...]

Discurso de Jesus a los dirigentes judios.
Extraido de "Caballo de trolla I. Jerusalén"
de J. J. Benitez.


Me pregunto si Jesus se dirigía solo a los dirigentes de esa época o también a los que vendrían miles de años después de su muerte.


Negro.


N. del R.: Lo bueno es que Él da la solución a todos aquellos a los que no está acusando...

[...]De todas formas, os advierto que estos escribas y fariseos se sientan aún en la silla de Moisés y, por tanto, hasta que las potencias mayores que dirigen los reinos de los hombres no los destierren y destruyan, yo os ordeno que cooperéis con estos mayores de Israel. No se os pide que os unáis a ellos en sus planes para destruir al Hijo del Hombre, sino en cualquier otra cosa relacionada con la paz de Israel. En estos asuntos, haced lo que os ordenen y observad la esencia de las leyes, pero no toméis ejemplo de sus malas acciones. Recordad que éste es su pecado: dicen lo que es bueno, pero no lo hacen. Vosotros sabéis bien cómo estos dirigentes os hacen llevar pesadas cargas y que no levantan un dedo para ayudaros. Os han oprimido con ceremonias y esclavizado con las tradiciones.[...]
-... Y así como debéis hacer honor a vuestros jefes y reverencias a vuestros maestros [...], no debéis llamar a ningún hombre «padre» en el sentido espiritual. Sólo Dios es vuestro Padre. Tampoco debéis buscar dominar a vuestros hermanos del reino. Recordad: yo os he enseñado que el que sea más grande entre vosotros debe ser sirviente de todos. Si pretendéis exaltaros a vosotros mismos ante Dios, ciertamente seréis humillados; pero, el que se humille sinceramente, con seguridad será exaltado. Buscad en vuestra vida diaria, no la propia gloria, sino la de Dios. Subordinad inteligentemente vuestra propia voluntad a la del Padre del cielo.[...]


... pero también a los que sí acusa.

[...]-... Pero yo os ofrezco en nombre de mi Padre misericordia y perdón. Incluso ahora [...] os ofrezco mi mano. Mi Padre os envió a los profetas y a los sabios. A los primeros los matasteis y a los segundos los perseguís. Entonces apareció Juan, proclamando la venida del Hijo del Hombre y a él le destruisteis, a pesar de que muchos habían creído en sus enseñanzas. Y ahora os preparáis para derramar más sangre inocente. ¿Comprendéis que llegará un día terrible en el que el Juez de toda la tierra os pedirá cuentas por la forma en que habéis rechazado, perseguido y destruido a estos mensajeros del cielo? ¿Comprendéis que debéis rendir cuenta de toda esta sangre honrada, desde el primer profeta, asesinado en los tiempos de Zechariah entre el Santuario y el altar? Y yo os digo más: si proseguís con esta conducta malvada, esa cuenta puede ser exigida, incluso, a esta misma generación.
»¡Oh, Jerusalén e hijos de Abraham! Vosotros, que habéis apedreado a los profetas y asesinado a los maestros, incluso ahora reuniría a vuestros hijos como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas... ¡Pero no queréis!
»Ahora os voy a dejar. Habéis oído mi mensaje y tomado vuestra decisión. Los que han creído en mi evangelio están salvados. Los que habéis elegido rechazar el regalo de Dios no me veréis más enseñar en el templo. Mi trabajo está hecho.
»¡Tened cuidado ahora! Yo sigo con mis hijos y vuestra casa queda desolada...[...]

4 comentarios:

Anónimo dijo...

... es aferrarnos a algo por creer que es lo unico que merecemos...

nEgRo dijo...

Bueno, no puedo contradecirte...

El "aferrarse" implica "Fé", implica creer en algo. Y si uno cree que es eso lo "único" que merecemos, pues será eso lo "único" que vamos a recibir.

Nadie escribió jamás un límite al respecto de lo que merecemos o podemos pedir a cambio. Asi es que lo "único" que merecemos es lo que sea que deseemos en este momento o vayamos a desear de aqui a la eternidad siempre y cuando eso no interfiera con (o estropee a) los deseos de nadie más. A favor: nadie sabe lo que pasa por la cabeza de TODOS en este momento, entonces podemos desear lo que se nos venga en gana... (supuestamente) ya lo tenemos concedido!

Pero claro, esto es lo que implica la palabra "Fé".

Negro.

cool dijo...

tu madre negro no sabes ni que es la Fé asi que primero informate luego posteas tu informacion si asi lo quieres tomar para mi es un geroglifico lo que escribiste

nEgRo dijo...

cool:

Ante todo gracias por preocuparte en mostrarme una visión distinta. Me gusta, me interesa y me has llamado la atención. Gracias, en serio. Pero necesito también darte una visión distinta de lo que has dicho, así es que primero te explico (para que me entiendas) y luego te contesto (para que te entiendas).

Alguien anónimo dijo que lo que está escrito en el libro Caballo de trolla I. Jerusalén implica limitar la visión, implica aferrarse a algo por creer que es lo único que merecemos, y aqui está la clave de mi respuesta.
El creer implica aceptar como cierto algo que nadie ha comprobado nunca (creo que ganaremos mañana la copa del mundo, creo que Juan Carlos hoy no vendrá, creo que está lloviendo, creo que no existe dios, creo que existe un Dios único y todo poderoso, etc.). Es a eso a lo que yo llamo . Lo que sigue es lo que yo creo, es mi fé. Nadie puede obligarme a creer en algo, sí pueden mostrarme creencias diferentes pero no obligarme a cambiar, aceptar, modificar o cosa similar.

Sólo hablo de un libro (el que está citado) y expongo mis creencias. No hay mucho más de qué informarse (como me pedís). Así es que ahora paso a contestarte.

Es complicado entenderte, cool. Por ahora tengo dos interpretaciones a lo que escribiste. Las enumero a continuación:
* Mala conjugación del verbo saber: "Tu madre, negro, no sabe ni qué es la fé; así que..."
* Mala redacción al intentar agredir mediante algún tipo de insulto de uso no internacional: "Tu madre, negro. No sabes ni qué es la fé así que..."
Me inclino más por la segunda opción, ya que la primera no tiene mucho que ver con lo que ya hay escrito (yo no nombro a mi madre para nada, asi es que debés estar intentando ofenderme).

Entonces, teniendo en cuenta que (creo que) estás intentando ofenderme vamos a lo que nos compete.
Sí tengo idea qué es la fé porque alguna vez me preocupé en buscar su significado y no acepté sin pensar lo que alguien disfrazado con sotana me quiso imponer de buenas a primeras.
Según la Real Academia Española, (en una de sus acepciones) se le dice al conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas; que es a lo que me refiero cuando hablo de .

Por lo que escribís yo diría que, lamentablemente, sufrís de lo que muchos en esta sociedad (lamentablemente también me incluyo): No estás pensando en lo que decís.
La sociedad actual te incita a que no pienses, te da voz en cosas sin importancia y te quita educación; para que, en conjunto, te sientas respetado en tus libertades por poder opinar con libre albedrío sobre temas que no influyen para nada en desiciones importantes, dejándote satisfecho a pesar de no poder opinar en cosas que realmente importan. Te resumo: podés opinar de estupideces sin importancia (como lo escrito en este blog) mientras el poder es manejado por gente con acceso a educación que se encarga de no educarte para que sigas satisfecho en tu mundo de quimeras.
Vos mism@ decís que no entendés lo que leés ("para mi es un geroglifico lo que escribiste") pero sin embargo opinás al respecto. No debería preocuparte el preguntar por algo que no entendés (eso hablaría mal de mi y de mi confusa redacción), pero mientras opines así no va a ser mi imagen la que se ponga en tela de juicio.

Gracias por pasar y por abrir el debate. Y disculpá si no te interesaba la explicación pero me pareció que la necesitabas.

nEgRo



N. del R.: Considero que la palabra se escribe con minúsculas pues, a pesar de que existen religiones que expresan a su Dios Único con letra mayúscula, la fé no le pertenece a Él sino al simple mortal de este lado del cosmos, por decirlo de alguna manera (así es que sí, alguien debería corregirme en lo que escribí antes).